Senadores y diputados, pero sin sueldos

Se debate ahora en República Dominicana si es pertinente modificar la Constitución para que reduzca el Congreso Nacional a una sóla cámara y, al mismo tiempo, se congele su matrícula en el número actual que tiene.

La propuesta la ha formulado el presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín, alegando que el gigantismo automático de ambas cámaras está complicando la labor legislativa, está saliendo muy costoso a la democracia y, además, puede colapsar por su ineficiencia.

Tomando en cuenta la existencia de congresos y parlamentos unicamerales o con un número inalterable de miembros, Valentín cree que este es un paso que no soporta mas demoras en lo que tiene que ver con la reforma constitucional pendiente.

Su propuesta ha causado, como es lógico, algunas reacciones a favor y en contra. Hay mayoría sustentando el propósito de que se fije un número específico de diputados, ya que los 178 que tiene ahora, producto de un mecanismo que vincula su representatividad al número de ciudadanos de una demarcación territorial, casi ni caben en el hemiciclo.

Esta idea parece mas atendible.

La otra, la de suprimir una cámara para convertir el sistema legislativo en unicameral, como existe en otros países, significaría una ruptura con el modelo norteamericano en el cual se sustenta el andamiaje del Estado moderno dominicano.

No es que no se pueda rediseñar, pero para esto es preciso concebir una mixtura de funciones ( tanto las que tienen ahora ambas cámaras como las que podrían considerarse para darle un mayor poder político y administrativo), a fin de que el síndrome de la elefantiasis que ahora drena las capacidades operativas del Congreso no termine inhabilitándolo en sus funciones básicas.

Ahora bien, existe una vía rápida para evitar este gigantismo numérico progresivo de las plantillas de legisladores, pero estamos seguros de que ninguno de ellos ni tampoco los líderes políticos la aceptarían en una nación dominada por el clientelismo político, y es esta: que los legisladores, sean unicamerales o de ambas cámaras, sirvan de manera honorífica al pais, es decir, sin cobrar un centavo por sus funciones, como eran antes los regidores.

Así veríamos cuántos se animarían a servir leal y desinteresadamente a su Patria.

Una respuesta a Senadores y diputados, pero sin sueldos

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